Crianza respetuosa

Psicólogo infantil Ariel Garay 

CRIANZA RESPETUOSA, hablemos un poco de algunas variables que inciden en ella

Dependiendo del estilo de crianza que mamás y papás van entregando y ejerciendo, así como el modo en que van comunicando el afecto y límites hacia sus hijos, es que esta dinámica puede tener un impacto positivo o negativo en el desarrollo del niño.

¿Debido a qué? Porque los padres deben ayudar a los hijos en el proceso de socialización y por otra parte, el poder satisfacer sus necesidades básicas, tanto en el plano afectivo como social. Además, ayudarles a que se vayan definiendo (en función de sus propias características como fortalezas y debilidades), así como poder vincularse con otros de buena manera y tener buenas experiencias de vida.

Porque el hecho de que el niño se sienta amado, así como aceptado como único y con sus características personales, es cómo se va a ir representando a sí mismo. También el cómo va a ir definiendo su relación con los demás y con el mundo.

Por otra parte, no podemos decir que hay una "definición de libro" sobre cómo criar y expresar el afecto, puesto que esto va a ir dependiendo de las características de los niños, así como de papá y mamá. Y tampoco es bueno confundir una crianza respetuosa del niño con una crianza sin límites, que es algo que suele pensarse muy a menudo como sinónimo. Es muy importante instaurarlos, pero no hay una única forma de cómo poner límites a los niños, pero sí que dependiendo de: ¿dónde se encuentre el sistema disciplinario entre el continuo de permisividad y restricción?, es que la relación con el niño y su formación, se va a ver afectada. Así mismo, el desarrollar actividades para trabajar los límites en los niños.

Aquí lo fundamental es ayudarles a que tengan buenas experiencias de aprendizaje (desde los padres) e intentar ponerse en el lugar del niño o niña, entenderlos lo mejor que podamos y no caer solamente en las necesidades personales de cada papá o mamá. 

¿Cómo afecta al niño la forma de criar de los padres?

Papás y mamás que son afectuosos y tolerantes: Aquí los niños van a tender a ser creativos, sociables, independientes, activos y en ocasiones porfiados, pero con un nivel de agresividad que podríamos considerar como sano. Esta forma de educación e instrucción es la más positiva y es en donde podemos encontrar una crianza que respeta al otro.

Figuras parentales que son cariñosas pero que a la vez restringen mucho: Aquí los niños tenderán a relacionarse poco con el otro, ser poco creativos y relativamente inhibidos. Tendrán poca motivación de logro y de ambición de rendimiento. Aquí los padres y madres restringen pero en base a sus propias necesidades y no necesariamente en favor de las del hijo.

Mamás y papás que tienden a rechazar al niño aunque sean tolerantes: los niños tienden a ser activos, con poca sumisión, con alta irritabilidad y actividad, así como a desenvolverse con cierta hostilidad. Aquí la empatía del adulto se ve seriamente comprometida.

Padres que son restrictivos y a la vez rechazadores del niño: aquí es probable que se vayan configurando niños que son irritables, con poca capacidad para asumir responsabilidades y metas a mediano y largo plazo, ser algo inhibidos y con un crecimiento marcado por rabia contra las figuras paterna y materna. ¡Era que no!, si aquí los padres rara vez se conectan con las necesidades del niño y la empatía escasea profundamente. ¿Por qué estos hijos habrían de empatizar con el resto, si desde peques nadie les enseñó ni modeló cómo hacerlo?.

¿Cómo es una familia que pueda considerarse relativamente "sana" en la crianza?

Antes que todo, siempre recordar que las necesidades del niño son variables dependiendo del niño mismo, su edad, contexto y etapa del desarrollo en la que se encuentre. Posterior a eso podemos considerar variables como: Nivel de diferenciación entre los distintos miembros de la familia (los subsistemas que la componen). Es decir, que haya una buena jerarquía y que esté bien definida. Aquí resulta importantísimo que los padres estén alineados, formen una alianza y sean consistentes con los límites que ponen a los niños; Nivel de autoridad de las figuras paternas (idealmente instaurada de manera democrática, poniendo límites pero con afecto); Características del clima emocional, potenciando que sea validante del otro y que el clima sea positivo, acogedor y cálido, donde el respeto por el otro sea un eje de la interacción. Nivel de comunicación que tenga la familia, en donde ésta pueda establecerse de modo cariñosa, cortés, amable, cuidadosa, directa y simple. Así mismo, Nivel de adaptabilidad que la familia tenga, es decir, que sea capaz de adaptarse a los cambios externos y a las distintas etapas por las cuales cursa tanto la familia como el niño, considerando a éste último, como un ser único e irrepetible.

Psicólogo infanto juvenil Ariel Garay.

 

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